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Coaching nutricional

Qué es el coaching nutricional y qué puede hacer por ti

Coaching nutricional familiar para padres y niños

Estoy convencido de que una de las cosas que más te preocupa como madre o padre es ver a tus hijos crecer sanos. Sé que si estás leyendo esto ahora mismo es porque tú sabes que la alimentación juega un papel fundamental en ello, por eso intentas hacerlo un poco mejor cada día. Seguro que hay muchas cosas que te gustaría cambiar con relación a tu alimentación o la de tus hijos, ¿verdad? Que aprendan a comer de todo, que coman más cantidad de fruta y verduras, que no tomen tantos dulces y chucherías, que no protesten tanto por la comida, que coman más, que se acaben todo lo que les has puesto en el plato… y ¿por qué no has cambiado todas esas cosas todavía?

Es posible que ya lo hayas intentado muchas veces y no hayas conseguido los resultados que esperabas, también puede ser que no sepas ni por dónde comenzar o quizá, a pesar de que sabes perfectamente qué deberías hacer, no encuentras la fuerza de voluntad o la motivación necesarias para llevar a la práctica el cambio de la conducta alimentaria de tus hijos que quieres conseguir. Justamente para eso nace el coaching nutricional y de salud, para ayudarte a alcanzar aquello que deseas de la forma más efectiva y eficiente posible.

 

¿Qué es el coaching nutricional?

El coaching es un proceso mediante el cual el coach ayuda a que su coachee pueda pasar de la situación actual a la situación deseada, de forma que pueda alcanzar ese objetivo que tanto desea. Durante las sesiones, el coach hará reflexionar a su coachee mediante el diálogo y la realización de preguntas para que tome consciencia, defina sus objetivos, afronte su responsabilidad, valore las distintas posibilidades y tome acción para comenzar a realizar los cambios necesarios para la consecución de esos objetivos.

En el caso del coaching en nutrición y salud, el proceso se centrará en la mejora de la dieta de los niños y de los padres de forma que toda la familia pueda llevar en el día a día una alimentación saludable.

 

¿En qué consiste el proceso de coaching?

El primer punto y uno de los más importantes es establecer un objetivo, ¿qué es lo que se quiere conseguir con el proceso de coaching nutricional? No es lo mismo establecer como objetivo “mejorar la alimentación de mis hijos” que es lo que muchos padres me trasmiten al iniciar el proceso, que este otro ejemplo de objetivo que realizó una mamá al finalizar su primera sesión: “dejar de discutir a diario con mis hijos cada vez que se sientan a la mesa para poder disfrutar de ese momento con ellos”. Este segundo objetivo, es específico, medible y realista, no como el primero en el que no sabemos en ningún momento si lo conseguimos o no, porque ¿qué es mejorar la alimentación de tus hijos? ¿cuánto quieres que mejore? En cambio, en el segundo, sabemos perfectamente si discutimos o dejamos de discutir con nuestros hijos y además, es realista, porque no dice no volver a discutir nunca más, dice dejar de discutir a diario, ya que se entiende que habrán circunstancias especiales o momentos en las que se puede llegar a discutir.

Una vez definido con claridad ese objetivo, podemos seguir trabajando, tomando conciencia de qué está ocurriendo en el presente y cuál es nuestra responsabilidad dentro del proceso de cambio, ya que hay cosas que dependen de nosotros y podemos cambiar y otras sobre las que no podremos actuar. De este modo, podremos estudiar las dificultades o problemas que podemos encontrar durante el proceso de cambio y podremos valorar las diferentes opciones disponibles. Al mismo tiempo, podrás tomar conciencia de todos los recursos de los que dispones para poder alcanzar el objetivo y de los que no tienes pero que puedes adquirir, por lo que este proceso será de aprendizaje, de mucho aprendizaje y de crecimiento a nivel personal y en el ámbito de la nutrición.

El siguiente paso después de establecer el objetivo y de hacer un análisis detallado de la situación, es comenzar a diseñar el plan de acción necesario para alcanzar el objetivo. Porque si no pasamos a la acción, todo este proceso se quedaría solo en una declaración de intenciones. Hay que definir acciones específicas a aplicar en una fecha concreta de forma que nos permita avanzar hacia el objetivo que queremos alcanzar. No se trata de hacer una lista larga e interminables de tareas imposibles de llevar a cabo sin volvernos locos, si no solo de aquellas con las que nos podremos comprometer a llevar a cabo a partir de eso momento, e ir añadiendo algunas más a la lista, de forma progresiva cuando se considere que es necesario.

Para que este paso te quede un poco más claro y tomando como ejemplo el objetivo que comentaba con anterioridad que era “dejar de discutir a diario con sus hijos cada vez que se sientan a la mesa”, una de las acciones que decidió tomar fue dejar que sus hijos comiesen en función de su apetito, en lugar de obligarles a comerse todo lo que les servía en el plato. Solo con esta medida, comenzaron a reducirse las discusiones, sus hijos comenzaron a tener una mejor actitud y ella empezó a disfrutar un poco más de estos momentos en torno a la mesa. Este es solo un ejemplo, y en realidad tuvo que llevar a la práctica muchas otras acciones para conseguir un cambio real y sostenido en el tiempo.

 

Herramientas que se pueden utilizar en coaching

Durante el proceso, muchas veces se tendrá que revisar muchas de las creencias que tiene el coachee en torno a la nutrición, a la alimentación saludable o en torno a la crianza de sus hijos, porque muchas veces son esas mismas creencias las que los llevan a tomar malas decisiones y los que generan el problema.

Por ejemplo, uno de los mitos o creencias más comunes entre los padres que acuden a consulta es que el desayuno es la comida más importante del día. Eso les lleva, en muchos casos, a obligar a comer a sus hijo a primera hora de la mañana antes de ir al colegio, a pesar de que muchos niños pueden no tener apetito a esas horas, o no todos los días. Es una forma muy habitual en muchos hogares para comenzar a discutir de buena mañana, teniendo en cuenta que, además, el tiempo suele ser bastante limitado para no llegar tarde. Los niños seguro que acabarán con un berrinche y los padres también lo pasarán muy mal. Los padres se sienten culpables si sus hijos se van sin comer, ya que piensan que morirán desnutridos de camino al colegio o que pueden perder ciertos supuestos beneficios al no hacerlo, pero también se sentirán mal si los obligan a comer por hacerles pasar ese mal rato a sus hijos, así que parece una situación sin salida, pero no lo es. Cuando los padres recapacitan un poco sobre el tema del desayuno descubren que esta comida no es más importante que cualquier otra del día, que si su hijo no tiene apetito a esa hora, es porque no tiene necesidad de comer y que no pasa absolutamente nada porque algunos días se vaya sin desayunar.

 

Cada proceso de coaching es único y diferente

Hay muchas herramientas diferentes que se pueden utilizar durante el proceso, como el trabajo sobre las creencias limitantes que os comentaba en el ejemplo anterior, pero depende al final de las necesidades de cada persona y de cada proceso. Ten en cuenta que no hay dos personas iguales y por lo tanto no todo el mundo tiene los mismos objetivos, ni tampoco se parte del mismo punto, por lo que cada proceso es diferente y requiere de una personalización y de un tiempo de dedicación diferente. A pesar de todo, lo habitual es que un proceso completo de coaching nutricional no suela superar habitualmente las 8 o 10 sesiones que tienen una duración de unos 50 o 60 minutos aproximadamente.

 

¿Qué puede hacer por ti el coaching nutricional?

La finalidad de todo el proceso de coaching nutricional es que alcances el objetivo que quieres, de la forma más fácil y eficiente posible, que llegues a ser una persona totalmente autosuficiente y que tú sola seas capaz de gestionar tu alimentación y la de tu familia una vez terminado el proceso.

Piensa que, durante el proceso, serás tú quien decida qué acciones tomar y cómo llevarlas a la práctica y será tuya la responsabilidad de llevarlas a cabo, por lo que los resultados dependen totalmente de tu compromiso con el cambio. Por este motivo, el coaching nutricional no es para todo el mundo, solo para aquellos que de verdad quieran mejorar y estén realmente comprometidos a hacerlo realidad.

Así que, si crees que necesitas un cambio y estás realmente dispuesta a conseguir ese objetivo, estaré encantado de poder acompañarte en ese proceso de cambio y hacerte las cosas mucho más fáciles.

Comienza el cambio
Pablo Vidal - Dietista-Nutricionista

About Pablo Vidal - Dietista-Nutricionista

Soy Dietista-Nutricionista colegiado CV00882, especializado en nutrición infantil y familiar. Ayudo a madres y padres a que sus hijos coman bien

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Hola, soy Pablo Vidal, el Dietista-Nutricionista de Mi Hijo Come Bien

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