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Alimentación complementaria

Qué es la alimentación complementaria para bebés

¿CUÁNDO SE INICIA LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA?

Desde el momento del nacimiento y hasta aproximadamente los 6 meses de edad, los bebés deben ser alimentados exclusivamente mediante lactancia materna o en su defecto mediante leche de fórmula adaptada para ellos.

A los 6 meses, se recomienda que comiences a incorporar poco a poco una mayor cantidad de alimentos en su dieta hasta que puedas incorporar a tu bebé a la alimentación habitual del resto de la familia. El momento adecuado para comenzar a introducirlos depende del desarrollo psicomotor del bebé, por lo que puede ser un poco antes o un poco después, pero nunca antes de los 4 meses de edad.

 

¿QUÉ ES LA ALIMENTACIÓN COMPLEMENTARIA?

La alimentación complementaria debe entenderse como un complemento a la lactancia ya sea materna o artificial. En esta etapa, la lactancia debe seguir siendo el principal aporte nutritivo de la dieta, al menos hasta que el bebé cumpla los 12 meses, aunque lo más recomendable es prolongar la lactancia hasta los 2 años o más, dejando que sean madre e hijo los que decidan el momento adecuado para hacerlo. A partir de los dos años, la alimentación de tu hijo deberá ser la misma que la del resto de la familia, atendiendo a sus gustos personales y a su apetito, porque evidentemente no comerá lo mismo que un adulto.

Durante esta etapa debes comenzar a ofrecer a tu bebe alimentos que le permitan experimentar nuevos sabores, texturas y olores de forma que pueda ir aprendiendo a masticar y a tragar adecuadamente, pero sobre todo es el momento para que aprenda a ser autónomo y pueda alimentarse por si mismo, así que será un periodo de mucho aprendizaje para él.

Tu responsabilidad como madre en este momento es la decidir qué le ofreces, cuándo se lo ofreces y en qué condiciones lo haces, pero es de tu bebé la responsabilidad de decidir si quiere comer o no en ese momento y cuánto quiere comer, por lo que deberías respetar su apetito si quieres evitar problemas en el futuro y hacer que tenga una buena relación con la comida cuando crezca.

Es muy importante tener en cuenta que, durante este proceso de descubrimiento de nuevos alimentos, la forma de comer de tu bebé es mucho más lenta que la de un adulto, por lo que debes armarte de mucha paciencia. Además, hay que tener una actitud muy tolerante ante el rechazo de algunos alimentos por parte de tu hijo, porque no todo le va a gustar y sus gustos y preferencias van a ir cambiando según vaya creciendo, por lo que algo que le gusta mucho hoy puede llegar a rechazarlo un poco más adelante.

Sé que puede ser muy duro ver que tu hijo se niega a comer lo que con tanto amor le has preparado y que no come la cantidad que consideras que es adecuada para garantizar un desarrollo óptimo o todo lo que el pediatra te ha dicho que debe comer, pero no hay nadie que te pueda decir cuanta comida necesita tu hijo en cada momento salvo el mismo, por lo que debes aprender a confiar en él y en su apetito.

Evita forzarlo a comer más cantidad de la que está dispuesto a tomar, porque eso solo te llevará a que el momento de las comidas se convierta en el peor momento del día y créeme, no hay necesidad. Olvida las estrategias como premiar, castigar, chantajear, o distraer a tu hijo con la televisión o el teléfono móvil para meterle una cucharada de más en la boca, porque estas estrategias se ha probado que no son efectivas para hacer comer más al niño. Seguir este tipo de tácticas solo os generarán más estrés a ambos, que acabéis llorando ambos y empleando una cantidad de tiempo excesiva en que tu hijo coma. En lugar de eso, fomenta un ambiente tranquilo y relajado, porque las comidas son un buen momento para comunicarte con tu hijo, para interactuar con él, para fomentar su desarrollo cognitivo y lo más importante de todo, es momento ideal para que podáis disfrutar juntos.

 

¿QUÉ ALIMENTOS DEBEN INCORPORARSE PRIMERO?

Una de las preguntas que más suele preocupar cuando se comienza a introducir alimentos nuevos en la alimentación de nuestros hijos es, ¿con cuál empiezo? La evidencia científica de la que disponemos hoy en día no ha demostrado que sea mejor incorporar un grupo de alimentos antes que otro, por lo que tu hijo tendrá una alimentación igual de saludable si comienzas por las frutas o comienzas por los cereales. No importa el orden, ni siquiera se recomienda retrasar la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos, ya que no aporta ningún beneficio.

A pesar de ello, deberías priorizar los alimentos más densos calóricamente como los cereales (incluidos los que contienen gluten), las legumbres, la carne, el pescado o los huevos, ya que tu bebé tiene un estómago muy pequeño y se sacia con rapidez, por lo que si come mucha fruta y verdura, a pesar de que es muy saludable, puede que no llegue a consumir toda las calorías que necesita para su desarrollo.

Es muy importante tener en cuenta que, a pesar de que no hay un orden establecido, sí hay alimentos que pueden suponer un riesgo para el bebé y que conviene posponer para más adelante como los lácteos, la miel, las infusiones, las verduras de hoja verde, la carne de caza, ciertos tipos de pescados con alto contenido en mercurio o los alimentos sólidos que puedan suponer riesgo de atragantamiento en los niños como frutos secos enteros, granos de uva enteros, palomitas de maíz, zanahoria cruda o salchichas, por ejemplo.

También es esencial recordar que no se debe añadir azúcar, miel, ni ningún otro tipo de endulzante a la comida de nuestros bebés, ni añadir sal en la elaboración de cualquier preparación que sea para ellos. Sin embargo, algo todavía más importante es no ofrecerles alimentos procesados que contengan sal, azúcar o mucha cantidad de grasas poco saludables. Es muy habitual en esta época encontrar a padres que ofrecen a sus hijos papillas de cereales con azúcares añadidos, galletas, yogures de sabores o postres lácteos, zumos, snacks salados o queso.

 

¿DE QUÉ FORMA DEBES COMENZAR A INTRODUCIRLOS?

Otro de los puntos clave en la alimentación complementaria es saber cómo hacerlo de forma adecuada. Recuerda que la alimentación complementaria es eso, un complemento, por lo que hasta que cumpla un año la lactancia materna o artificial sigue siendo la principal fuente nutritiva. Para que eso siga siendo así, deberás ofrecer primero el pecho o el biberón y a continuación, le ofreces el resto de alimentos que comerá en función de su apetito.

La introducción de estos nuevos alimentos debe ser lenta, progresiva y en pequeñas cantidades para evaluar la tolerancia y ver si genera algún síntoma de alergia en el bebé. Por eso es recomendable dejar un intervalo de entre 1 y 3 días con cada nuevo alimento antes de incorporar el siguiente.

También genera mucha incertidumbre saber cuál es la mejor forma de presentar esos alimentos al bebé. Es cierto que el formato más tradicionalmente son las papillas, ya sean de cereales, de verduras, de fruta, de carne o de pescado o cualquier mezcla que se os pueda ocurrir. Puede que esta opción sea la más popular hasta ahora, porque los padres piensan que de esta forma alimentarán a sus hijos en menos tiempo, manchando menos, introduciendo mayor variedad y sobre todo haciéndoles comer en mayor cantidad.

Además de las papillas, existe otra alternativa totalmente diferente, el Baby Led Weaning (BLW) o alimentación autorregulada o dirigida por el bebé. Esta opción consiste en ofrecer los alimentos en trocitos, con el tamaño y la forma adecuada, para que sea el propio bebe el que pueda llevárselos a la boca. Es cierto que al principio la falta de coordinación de tu bebé hará que la comida llegue a cualquier punto antes que a su boca, pero poco a poco irá mejorando en esto, así como en las habilidades básicas de masticación y deglución de los alimentos.

Normalmente se observa muchas veces que, durante este periodo en la alimentación de los bebés, surge una duda recurrente entre aquellos padres que optan por las papillas y es: ¿hasta cuándo se debe seguir con las papillas y cuando puedo comenzar a darle alimentos sólidos? Es muy probable que, si acostumbras a tu hijo a comer únicamente triturados y a que seas tú quien le da de comer, después acepte muy mal la transición a los sólidos y que quiera que sigas tú dándole la comida.

Por todo ello, debes valorar las ventajas y los inconvenientes de cada una de estas opciones, pero mi recomendación es que varíes tanto los alimentos como las técnicas de elaboración de los mismos. Puedes hacer purés si quieres, pero también puedes ofrecer alimentos sólidos cocidos al vapor, hervidos, a la plancha, salteados, al horno o incluso en guisos.

Al fin y al cabo, la idea principal de este periodo es que tu hijo llegue a ser autónomo para alimentarse por sí mismo y que no tengas que estar dándole tú de comer hasta que llegue a la adolescencia. Por otro lado, lo que se pretende es que tu hijo se incorpore poco a poco a la alimentación del resto de la familia y cómo lo vas a hacer si le ofreces siempre papillas, o es que en tu casa coméis todos siempre a base de papillas. ¿Con cuál de las dos opciones creéis que os acercáis más a estos dos objetivos? Me encantará leer vuestras reflexiones y responder vuestras dudas en los comentarios.

Pablo Vidal - Dietista-Nutricionista

About Pablo Vidal - Dietista-Nutricionista

Soy Dietista-Nutricionista colegiado CV00882, especializado en nutrición infantil y familiar. Ayudo a madres y padres a que sus hijos coman bien

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